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De Andalucía a América

Objetos, recuerdos y souvenirs de viaje

BLASINA CANTIZANO MÁRQUEZ
UNIVERSIDAD DE ALMERÍA

Viajar a otro país, por ocio u ocupación, conlleva siempre un conocimiento de lugares, costumbres y tradiciones que amplían la visión del mundo que tenía esa persona. Una vez concluido el recorrido, de vuelta al lugar de partida, al viajero le gusta recordar su experiencia ayudado de algunos objetos, imágenes o atípicos souvenirs que le permitan revivir su estancia en otros territorios.

En Europa, el denominado Grand Tour, el viaje iniciático de las élites europeas por el continente (siglos XVII–XVIII), fue el germen de un incipiente turismo cultural que entonces dejaba a España fuera de esta ruta ilustrada y formativa. Lo que, en un principio, fue tachado de atraso, e incluso decadencia, en nuestro país se torna de lo más interesante con la llegada del Romanticismo, que pone en valor el peso de la tradición, la libertad individual y la estética oriental. Así las cosas, durante las primeras décadas del siglo XIX llegó a una importante cantidad de viajeros extranjeros, europeos principalmente, que buscaban recorrer el país al tiempo que vivir una verdadera aventura romántica en unos lugares que parecían estancados en un pasado de ruinas, castillos y paisajes agrestes, a la vez que convivir con una población que mantenía vivas las tradiciones más ancestrales.

Fue entonces cuando surgieron editoriales especializadas en el género de viajes, como Murray o Bentley en Gran Bretaña. Se publicaron libros de muy diversa índole y se dieron a conocer a prestigiosos autores como Washington Irving (1783–1859), Richard Ford (1796–1858), George Borrow (1803–1881), Edmundo De Amicis (1846–1908) o Teófilo Gautier (1811–1872). La mayor parte de los estudios que se han hecho sobre este tipo de literatura se han centrado en la producción europea y, en todo caso, en la norteamericana, demostrando que la literatura en lengua inglesa es la más prolífica y variada de esa época. Curiosamente, son pocos los estudios sobre la literatura de viajes de tema español publicados en América del Sur, un territorio al que nos une, además de una lengua común, fuertes lazos históricos y emocionales. Resulta importante señalar que la mayor parte de los territorios de Sudamérica formaron parte de la corona española durante un amplio periodo de tiempo, desde el descubrimiento de América hasta el siglo XIX, cuando, aprovechando la debilidad del país tras la invasión francesa y posterior Guerra de la Independencia (1808–1814), se sucedieron levantamientos y revoluciones a lo largo de todo el siglo que culminaron con la independencia de los antiguos virreinatos y territorios de ultramar.

En estas páginas descubriremos qué tipo de objetos adquirieron los viajeros iberoamericanos que visitaron Andalucía entre finales del XIX y principios del XX, época en la que se produjo un incremento importante de los viajes a Europa por parte de las élites intelectuales, políticas y económicas de los países iberoamericanos. Llegaron a España con la intención de descubrir el país del presente e indagar en la historia compartida. Los libros que escribieron muchos de ellos, como crónica de sus viajes y estancias, servirán para reconstruir también los itinerarios, vivencias y experiencias que acumularon.

Un puente de luz

Entre finales del siglo XIX y el inicio del XX, las élites intelectuales y económicas iberoamericanas emprendieron la ambiciosa ruta transatlántica hacia Europa y, en particular, hacia España. Su destino en Andalucía no era solo el paisaje pintoresco de la visión romántica, sino la búsqueda de las huellas históricas comunes, desde el legado árabe hasta los símbolos del Descubrimiento. Al concluir estos largos periplos, marcados por la distancia y una logística compleja, el recuerdo físico se reducía a un puñado de objetos. Estas modestas adquisiciones, lejos de ser grandes tesoros o artículos de lujo, condensaban la intensa experiencia de la visita y se convertían en el íntimo testimonio del viajero.

Azulejo de la fábrica de la Cartuja, Pickman. Pequeños detalles del patrimonio industrial sevillano, convertidos en objetos de deseo para las élites que buscaban piezas de arte aplicado como memoria tangible del viaje.

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Monasterio de la Rábida: Cuna de un recuerdo. Un punto clave de la ruta americana y fuente de uno de los souvenirs más íntimos del artículo. Fuente: La Rábida. Revista Colombina Iberoamericana, 1924.

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